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Hace 6 años...

 Hace 6 años, escribí mi primer y única entrada a este blog llamado Living in the Bronx. La redacción? Pésima. Hay partes que son repetitivas y que no van hacia ningún lado. En el relato cuento la historia de mi yo a los 26 años, como vivo, que hago, quién soy y demás. Hoy, a 2 meses de cumplir 26 años voy a contar realmente como es mi vida. No voy a hacer comparaciones, solamente voy a expresar en palabras mi día a día del 2023. 4 Empecemos! En principio, los últimos años para mi fueron bastante pesados emocionalmente, pasaron muchas cosas que me afectaron y me costó mucho salir adelante. Comenzando por mi mamá, que falleció en Enero 2021 y Zehrita mi perrita yorkshire unos meses después por un desafortunado accidente ocasionado por mi. No voy a adentrar en detalles de cada trágica situación al rededor de mi vida porque revivir esos momentos realmente no creo que sean de ayudas y tampoco es la idea de este blog.  Después de eso, de encontrarme sin trabajo viviendo en un depar...

Manifesté sin saberlo

 Por allá por el 2017, escribí Living in the Bronx como un cuento, algo imaginario completamente ficticio que salió de mi mente. Probablemente deseos de mi inconsciente sin expresar. Hoy, ya pasaron 8 años desde entonces, hace 2 volví a escribir una entrada a este blog contando lo mucho que me sorprendía como ese cuento de mi adolescencia se volvió en parte una realidad. Pero en los jardines de rosas, también hay espinas.  Cuando escribo, no suelo hacerlo sobre mi novio, supongo que en parte siempre tuve ese medio de que en algún momento la relación termine y el recuerdo suponga tal dolor que me cueste volver a leer mis palabras. Pero hubo un punto de inflexión donde la relación cambió, de un día para el otro tanto su vida como la mía cambiaron. Desde que empezamos a vivir juntos, la convivencia fue bastante dificíl. Yo, muy acostumbrada a estar sola, a hacer las cosas a mi manera. El, muy acostumbrado a que los demás hagan todo por el. Fue difícil, discusiones, peleas, golpes...

Living in the bronx

Me despertó la luz del sol entrando por la única ventana de mi departamento. Hace frío, es otoño pero  ya casi es invierno y se siente como tal. Afuera está nublado, son las 10 am, mi gato salta sobre mi cama, maullando y se enrosca en mis pies. Mi perra sigue durmiendo en un almohadón a un lado. Es tan pequeña que no puede saltar hasta mi cama, por lo que estiro un poco el brazo con pereza levantándola y recostandola con cuidado a mi lado, medio dormida me lame la cara en símbolo de agradecimiento. El gato se pone celoso, y se acurruca al otro lado de mi cabeza, transformandome en el relleno de un sandwich de amor y calor confortable. Estos momentos son en los cuales agradezco tener una cama matrimonial, para mi y mis mascotas. Tengo solo a ellos dos, a mi perra Zehra, una yorkshire de pedrigree, lo suficientemente chiquita para caber en mi bolso, y a mi gato, que solía ser callejero, lo rescaté de la calle, es atigrado y luego de castrarlo se volvió obeso, le puse de nombre Chess...